Los dueños de México
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En la historia del México posrevolucionario hay
apellidos que se repiten constantemente, familias
enteras que detentan el poder como si fuera una
herencia. |
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Por: Esteban David Rodríguez
Proceso No. 1494
Fecha: 2005-06-19
En sus caricaturas, Abel Quezada los dibujó con precisión:
idénticos, emparentados entre sí, todos primos. Tenía razón: en
la historia del México posrevolucionario hay apellidos que se
repiten constantemente, familias enteras que detentan el poder
como si fuera una herencia. Alguna vez un político se amparó en
el derecho de sangre para ser candidato a gobernador. No estaba
equivocado: este derecho ha permitido a dichas familias
permanecer por generaciones en la vida pública del país. Los
Cárdenas, los López Portillo, los De la Madrid, los Alemán, los
Salinas aparecen en el candelero y sus historias familiares se
han entrelazado mediante una complicada red de intereses.
Esteban David Rodríguez aborda el tema en Derecho de sangre,
libro que la editorial Grijalbo pondrá en circulación esta
semana. Con autorización de la editorial y del autor,
reproducimos algunas de estas historias familiares.
La gran familia revolucionaria
Finalmente la institucionalización de las facciones
revolucionarias que detentaban el poder al fundar el PRM
redefinió qué familias de origen noble, o provenientes de los
liberales y revolucionarios, formarían la nueva élite. A partir
de entonces comenzaron a territorializarse más claramente los
cotos familiares y a "especializarse" en alguna área de la
administración pública.
Algunas de las nuevas casas, formadas en los diferentes
entrecruzamientos de las familias pertenecientes a las sucesivas
clases gobernantes, consiguieron llegar a la Presidencia de la
República después de promulgarse la Constitución de 1917, cuando
comenzaba la era de mayor institucionalización de México.
Los Cárdenas de Michoacán
La familia Cárdenas ha ejercido cinco gubernaturas de 1928 a la
fecha, aunque en 2008 apenas cumplirán 24 años acumulados
gobernando el estado de Michoacán y, claro, la Presidencia de
México. El general Lázaro Cárdenas del Río inicia la estirpe
como gobernador de Michoacán de 1928 a 1932, secretario de
Gobernación con Ortiz Rubio, presidente de México, de 1934 a
1940, y secretario de Defensa con Manuel Ávila Camacho, por
mencionar solamente los puestos más relevantes.
Dámaso Cárdenas del Río ocupó la silla principal del palacio de
gobierno, en Morelia, en 1950, 18 años después de que la dejara
su hermano Lázaro y a sólo una década de que éste se quitara la
banda presidencial. Dámaso concluyó su gubernatura en 1956 y
habrían de pasar 24 años para que otro Cárdenas dirigiese el
destino de los michoacanos, en 1980, cuando Cuauhtémoc Cárdenas
Solórzano, hijo de un presidente de la República y sobrino de un
gobernador, ocupara la oficina principal del estado. Antes,
Cuauhtémoc había sido senador de 1976 a 1980, y ya sabemos que
hasta 2000 había intentado consolidar la tradición familiar en
Los Pinos en dos ocasiones, y para cuando se escribieron estas
líneas ya había anunciado su intención de intentarlo otra vez en
2006.
En tanto se cumplía el destino, el fundador del PRD fue jefe de
gobierno de la Ciudad de México de 1997 a 2000. Su hijo, Lázaro
Cardenas Batel, fue diputado federal en ese mismo período e
ingresó al Senado en 2000, del que debía de salir en 2006, pero
tuvo que cumplir con la responsabilidad familiar y, a 74 años de
que lo hiciera su abuelo, a 52 de su tío abuelo y a 22 de su
padre, en 2002 juró guardar y hacer guardar la Constitución
Política de Michoacán en su papel de gobernador.
El primer hermano incómodo
Sucesor de Cárdenas, Manuel Ávila Camacho fue llamado "el
presidente caballero", en alto contraste con la manera en que
pudieron haberse referido de su hermano Maximino. Manuel fue
secretario de Guerra y Marina en la administración de Cárdenas,
después de una carrera administrativa en la milicia. Mientras
desempeñaba ese puesto, su hermano Maximino, militar, fue
gobernador de Puebla, de 1937 a 1940, período que se caracterizó
por un auténtico terror social e impunidad del mandatario
estatal. Se cuenta que cuando alguien se rehusaba a venderle una
propiedad tasada por él mismo, Maximino le decía: "Entonces me
mandas los papeles con tu viuda". De hecho amasó una
considerable fortuna con esos métodos.
Cuando Manuel Ávila Camacho llegó a la Presidencia, su hermano
Maximino ocupó la cartera de Comunicaciones y Obras Públicas y
tuvo los arrestos suficientes para disputar la sucesión de éste,
pero fue asesinado.
Los Alemán
El presidente Miguel Alemán Valdés, como sabemos, es otro de los
presidentes al que trató de emular su hijo en su carrera
pública. Su padre, Miguel Alemán González, fue general de
División y en la política no pasó de diputado al Congreso de
Veracruz de 1927 a 1928. Alemán Valdés fue senador en 1936,
gobernador de Veracruz de 1936 a 1939, secretario de Gobernación
con Ávila Camacho y en 1946 se ciñó la banda presidencial. El
período de su gobierno se caracterizó por la multiplicación de
las inversiones y un dispendio enorme de los recursos de la
administración pública. Su hijo Miguel Alemán Velasco hizo
carrera fundamentalmente en los medios de comunicación masiva
-radiofonía y televisión-, pues fue hasta el sexenio de Carlos
Salinas cuando le fue otorgado el exótico cargo de "embajador de
México para asuntos especiales". Fue así como este apellido
volvió al PRI o, si se quiere, el PRI volvió a los Alemán, y en
1998 asumió la gubernatura del estado de Veracruz, que concluyó
en 2004. Ha manifestado serios deseos de asumir el cargo que una
vez tuvo su padre y al menos figuraba a principios de 2005 en
esos oráculos de artificio posmoderno que son las encuestas.
De la descendencia Ruiz Cortines no se sabe que hayan salido
políticos o tecnócratas, aunque en materia de jugadores de
dominó, del que era apasionado, no se ha investigado lo
suficiente. De los antecedentes de Adolfo López Mateos, apenas
se ubica, por vía materna, al magistrado liberal José Perfecto
Mateos.
Los Echeverría
El apellido Echeverría aparece en la historia pública de México
en 1834, cuando el empresario jalapeño Francisco Javier
Echeverría es designado ministro de Hacienda por Santa Anna y
luego es diputado y presidente sustituto de Bustamante, aunque
no pueden precisarse con exactitud las ligas que lo vinculan a
la familia que en 1970 tuvo presidente de la República.
Sí puede decirse, sin embargo, que Luis Echeverría Álvarez dejó
descendencia en la vida política, potenciada por su propia
posición. Primer presidente priista sin cargos de elección
popular en su currículum, Echeverría Álvarez fue oficial mayor
de la Secretaría de Educación Pública y subsecretario y
secretario de Gobernación.
Su hermano Rodolfo Echeverría Álvarez, actor y sindicalista en
el gremio artístico, fue diputado en dos ocasiones, de 1952 a
1955 y de 1958 a 1961. Luis Echeverría, siendo presidente, lo
nombró director del Banco Nacional de Cinematografía, cargo que
ejerció de 1970 a 1976. Hijo de éste, Rodolfo Antonio Echeverría
Ruiz ha sido tres ocasiones diputado federal y subsecretario de
Gobernación, de Trabajo y Previsión Social y embajador.
De los hijos de Luis Echeverría y María Esther Zuno que dieron
continuidad a la actividad pública del linaje puede contarse a
Rodolfo Echeverría Zuno, fallecido en 1983, el cual fue
coordinador general de Desarrollo Industrial de la Secretaría de
Agricultura y Ganadería. Álvaro Echeverría Zuno fue
subsecretario de Organización y Desarrollo de la Secretaría de
Agricultura y Recursos Hidráulicos en el sexenio de Ernesto
Zedillo; Benito Echeverría Zuno fue delegado de Turismo en
Francia de 1990 a 1993 y director de Promoción Turística para
Europa y Latinoamérica de la Secretaría de Turismo de 1993 a
2000. Luis Vicente Echeverría Zuno fue responsable del sistema
de Información Económica y Social de la Presidencia de la
República en el sexenio de su padre, y en 1984 era coordinador
de Programas Ganaderos de Banrural. María Esther Echeverría Zuno
fue subdelegada del Departamento del Distrito Federal en
Coyoacán y directora del Fonart en 1989.
La prosapia de los López Portillo
En la genealogía del orgulloso nepotista José López Portillo y
Pacheco hay un oidor de Nueva Galicia y un descubridor de
Filipinas. Están también Silvestre López Portillo, minero,
nacido en Guatemala en 1730 y diputado de minería en San Luis
Potosí en 1799. Antonio Lorenzo López Portillo y Galindo, rector
de la Real y Pontificia Universidad de México de 1766 a 1767;
Jesús López Portillo, su bisabuelo, secretario de gobierno en
1847, senador en 1849, gobernador del departamento de Jalisco en
1865 y colaboracionista del imperio de Maximiliano. José López
Portillo y Rojas, su abuelo, tres veces diputado federal,
senador de 1882 a 1886, gobernador interino de Jalisco de 1912 a
1913 y secretario de Relaciones Exteriores del gobierno golpista
de Victoriano Huerta. Y, claro, el historiador José López
Portillo y Weber, maderista.
José López Portillo y Pacheco, nacido en México en 1920 y doctor
en derecho por la UNAM, tuvo una larga carrera administrativa en
el gobierno federal, hasta que, a partir de su cargo de
subsecretario de la Presidencia de la República en el gobierno
de Díaz Ordaz, su trayectoria cobró mayores vuelos. En la
administración Echeverría, López Portillo tuvo sus más altos
puestos: subsecretario de Patrimonio Nacional, director de la
Comisión Federal de Electricidad y secretario de Hacienda.
Apenas asumió la Presidencia, López Portillo integró a su
parentela al gobierno. A su hermana Margarita la había dotado de
sueldo desde su paso por la CFE, donde fue directora de la
asesoría de Difusión Cultural para los Trabajadores, y en 1976
la nombró directora general de Radio Televisión y
Cinematografía. José Ramón López Portillo y Romano fue director
de Documentación y Análisis y subsecretario de Evaluación de la
Secretaría de Programación y Presupuesto durante la gestión
presidencial de su padre y, en 1983, era representante del
gobierno de México en la FAO. Frase que cobró fama, su padre
dijo de éste: "Es el orgullo de mi nepotismo".
Los De la Madrid
En la natal Colima del expresidente Miguel de la Madrid Hurtado,
de 1883 a 1887 hubo un Miguel de la Madrid que fue gobernador,
además de diputado en seis ocasiones, una de ellas al Congreso
constituyente de Colima en 1857. También en ese estado, el
general realista Mariano de la Madrid fue alcalde de la capital
y del territorio de Colima en 1828. En 1846, Ignacio de la
Madrid fue el primer procurador general del estado de Colima. Y
Enrique Octavio de la Madrid fue dos veces diputado federal,
diputado local y gobernador constitucional de Colima en dos
ocasiones, de 1903 a 1907 y de 1907 a 1911.
Hijo del abogado Miguel de la Madrid Castro y de Alicia Hurtado
de la Madrid, Miguel de la Madrid Hurtado tampoco tuvo, antes de
ser presidente, puestos de elección popular. Abogado por la UNAM
y maestro en administración pública por la Universidad de
Harvard, De la Madrid Hurtado fue subdirector general de crédito
de la Secretaría de Hacienda, subdirector de Finanzas de Pemex,
subsecretario y secretario de Hacienda en la administración de
Echeverría y secretario de Programación y Presupuesto. De su
descendencia sólo Enrique de la Madrid Cordero ha figurado como
diputado federal de 2000 a 2003, además de haber sido accionista
del Banco Anáhuac. Hermanos y primos de éste han militado en las
finanzas e incluso han sido involucrados en el lavado de dinero,
pero no en la política.
Los Salinas
En el siglo XX, el municipio de Agualeguas tuvo por lo menos
seis presidentes municipales de apellido Salinas, a partir de
1943, de acuerdo con la monografía oficial. Originario de ese
mismo lugar, Raúl Salinas Lozano, economista por la UNAM, inició
su carrera pública en la administración de Adolfo Ruiz Cortines
como director de estudios económicos de la Secretaría de
Hacienda de 1952 a 1954, fue asesor fiscal del gobierno
hondureño y terminó ese sexenio como secretario de Economía.
Adolfo López Mateos lo nombró secretario de Industria y
Comercio, cargo que ocupó de 1964 a 1968.
No se podía comparar con la carrera de su hermano el lugar a
donde había llegado Carlos Salinas Lozano, quien apenas había
conseguido, en 1961, la oficina de tesorero general del estado
en el gobierno de Eduardo Rivas Villarreal en Nuevo León. Aunque
la posición que había obtenido con López Mateos era la mayor en
su carrera, Raúl Salinas Lozano no desdeñó cargos relativamente
menores, como la Dirección de la Comisión Nacional de Precios de
la Secretaría de Comercio, la presidencia de los consejos de
Administración de la Comisión Federal de Electricidad o de los
bancos nacionales de Comercio Exterior y de Fomento Cooperativo,
e incluso algunos de cierta relevancia futura, como la
representación de México ante el Fondo Monetario Internacional,
en la administración de José López Portillo.
Pero fue su hijo, Carlos Salinas de Gortari, también economista
por la UNAM y doctorado en Harvard, el que llegó más lejos, pues
luego de una carrera permanentemente ascendente y relativamente
vertiginosa, que incluyó varias direcciones de la Secretaría de
Hacienda y la secretaría técnica del gabinete económico, así
como la titularidad de la Secretaría de Programación y
Presupuesto con Miguel de la Madrid, se hizo de la Presidencia
de la República.
Simultáneamente, cuando el primero de diciembre de 1988 Carlos
Salinas de Gortari asumió la jefatura del Poder Ejecutivo, Raúl
Salinas Lozano, su padre, protestó como senador de la República,
y el hijo de éste y hermano de aquél, Raúl Salinas de Gortari,
que había sido "asesor del titular" de la Secretaría de
Programación y Presupuesto de 1982 a 1988, fue nombrado director
de Planeación de Conasupo, donde había ocupado diferentes
responsabilidades. Es públicamente conocido cómo y dónde acabó
este personaje, luego de ser acusado de urdir el asesinato de
José Francisco Ruiz Massieu, su excuñado, quien se había casado
con Adriana Salinas.
Este parentesco resultó crucial en la novela por intrigas en que
se convirtió la historia de los Salinas desde que tuvieron
presidente de la República. Armando Ruiz Massieu, médico
cirujano, hizo carrera administrativa en el sector salud, donde
llegó a coordinar las delegaciones estatales del ISSSTE entre
muchos otros puestos. Su hermano José Francisco Ruiz Massieu fue
subsecretario de Planeación de la Secretaría de Salubridad y
Asistencia en la administración de De la Madrid y en 1986 fue
electo gobernador del estado de Guerrero. En 1994, cuando se
perfilaba como coordinador de la diputación federal priista,
José Francisco fue asesinado por órdenes, según investigaciones
periciales y aun ocultistas, del propio Raúl Salinas de Gortari.
Mario Ruiz Massieu, maestro en historia de México, embajador en
Dinamarca durante la administración de Carlos Salinas de Gortari
y subprocurador general de la PGR, pidió encargarse del caso,
después renunció a su cargo, al PRI, se afilió al PRD y fue
preso en Estados Unidos por no declarar algunos miles de dólares
que cargaba consigo. Murió, presuntamente, por su propia mano.
En la vida pública sólo queda Claudia Ruiz Massieu Salinas,
abogada y especialista en historia inglesa, diputada del PRI,
por supuesto, en la LIX Legislatura (2003-2006).
De Ernesto Zedillo Ponce de León no se conocen antecedentes en
las altas esferas del poder público, aunque no han faltado los
malosos que han sugerido que proviene de la familia del general
Saturnino Cedillo, quien por alguna razón establecida en el
pasado le habría sido preciso cambiar su apellido, pero ésas son
sólo especulaciones, como las que aseguran que el presidente Fox
tiene alguna liga familiar con Claudio Fox, el verdugo del
general Francisco Serrano y conspirador escobarista.
Pero más allá de las casas que han conseguido poner presidente
de la República, algunas otras han monopolizado gubernaturas o
posiciones legislativas. Es común encontrar gobernadores hijos
de gobernadores o secretarios de Estado hijos de secretarios de
Estado, como en la etapa colonial.
La casa Fabela-Del Mazo
En 1942 asumió la gubernatura del Estado de México el académico
y diplomático Isidro Fabela Alfaro. Admirador de Venustiano
Carranza, de quien fue secretario de Relaciones Exteriores,
magistrado, delegado del gobierno de México ante la Liga de las
Naciones y autor de numerosos libros, Isidro Fabela transmitió,
en 1945, el Poder Ejecutivo estatal a su sobrino, Alfredo del
Mazo Vélez, quien fuera senador y secretario de Agricultura y
Recursos Hidráulicos en el gobierno de Adolfo López Mateos,
además de primo hermano del obispo de Toluca, Arturo Vélez
Martínez.
Del matrimonio entre Alfredo del Mazo Vélez y Margarita González
Mercado nació Alfredo del Mazo González, administrador de
empresas por la UNAM, el que efectúo una larga carrera en el
sector de la banca estatal desde 1963 y que fuera director de
Deuda Pública y de Instituciones Nacionales de Crédito de la
Secretaría de Hacienda, así como director del Banco Obrero en el
gobierno de José López Portillo; también asumió la gubernatura
del Estado de México para cubrir el período 1986-1987, pero
renunció para encargarse de la Secretaría de Energía, Minas e
Industria Paraestatal a invitación del presidente Miguel de la
Madrid Hurtado.
Del matrimonio entre Enrique Nieto Sánchez y Ofelia Sánchez
Colín nació Ofelia Nieto Sánchez, la cual, llegado el tiempo,
casó con Enrique Peña del Mazo, primo de Alfredo del Mazo
González, de cuya unión nació Enrique Peña Nieto, secretario de
Administración del gobierno de su tío Arturo Montiel, presidente
del Congreso del Estado de México y candidato del PRI, en 2005,
al gobierno del mismo estado.
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